Me acababa de mudar a una nueva ciudad hacía un par de semanas y aún no encontraba casa. De momento estaba viviendo con unos familiares, pero esperaba pronto poder cambiarme a mi propio lugar pues nunca me ha gustado dar molestias.
Un día salio en busca de un lugar en donde quedarse, quedo en hablar con una persona para que le arrendara una habitación junto a un cementerio, cosa que a el no le dio problemas, pasaron los dias y cosas extrañas sucedían cada vez que el salia su trabajo, como las luces encendidas, cosas que estaban en un lugar deferente que el las había dejado. Al llegar de su trabajo algo mas de lo inusual estaba pasando, una joven chica estaba sentada al borde de su cama, en cuanto ella giro su cabeza tenia una cara macabra, cuando el la vio salio corriendo de su casa y cada vez que pasaba no se sacaba de la mente aquella cara macabra de la joven chica, el vivió así toda su vida...
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